1592: el virrey Luis de Velasco y los mil álamos
El primer parque público del continente americano nació en enero de 1592, cuando el virrey Luis de Velasco pidió al Ayuntamiento de la Ciudad de México un sitio para el recreo de los habitantes de la capital novohispana.

En enero de 1592, el segundo virrey de la Nueva España, don Luis de Velasco y Castilla, solicitó formalmente al Ayuntamiento de la Ciudad de México la creación de un sitio público para el recreo y esparcimiento de los habitantes. Según consigna Relatos e Historias en México y la ficha del INAH, el predio asignado fue el del antiguo tianguis prehispánico de San Hipólito.
El propio virrey ordenó la plantación inicial de aproximadamente mil álamos —de las especies Populus alba, P. nigra y Alnus sp.— durante abril de ese mismo año. La especie dominante dio nombre al parque: "Alameda". El proyecto convirtió formalmente al espacio en el primer parque público de las Américas, un siglo antes que cualquiera de los grandes parques europeos modernos.
El trazo original era cuadrado, rodeado por una ancha acequia (canal de agua) y con una sola entrada hacia el oriente. Tenía una fuente central rematada por un globo metálico y cuatro fuentes secundarias en las esquinas. Esta geometría se conservaría con modificaciones menores durante los siguientes dos siglos.
El parque fue ampliado en el siglo XVIII y reformado bajo el porfiriato a fines del XIX. La traza moderna —rectangular, con sus actuales doce fuentes y andadores cruzados— se consolidó hacia el primer Centenario de la Independencia (1910), cuando se inauguró también el Hemiciclo a Juárez.

